El blog de Miguel Ángel García

Desarrollo Personal y Profesional

Category: Desarrollo personal

El éxito lo han emperifollado

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Todos queremos tener éxito en la vida, personal y profesionalmente. El éxito lo han emperifollado ¿Hay alguien que no quiera ser feliz, tener reconocimiento profesional y levantarse cada día para hacer aquello que realmente le apasiona?

Cada día vemos y leemos personas que han logrado un “éxito” aparente, han conseguido logros excepcionales como crear una empresa que marca tendencia en cuanto a su producto, servicio y una gestión cuasi perfecta de la atención a sus clientes, escribir un libro que atrapa a millones de personas sin poder dejar de leerlo o inventar un nuevo método de aprendizaje que servirá a muchas personas.

Otras personas han sido capaces de generar una “epidemia” en el mundo  como puede ser el caso reciente de Adele con su espectacular “Hello” que ha arrasado en todo el planeta y además ha provocado una ola de covers (canciones versionadas) demuestran su talento y nos dejan boquiabiertos con la sensibilidad y la emoción con la que cantan. Y es que todo aquello que nos hace sentir y nos emociona muestran la prueba palpable de que hay personas que tienen un don: el de comunicar y emocionar, ergo (pequeño homenaje a Matrix) vender y arrasar con su producto, con su causa.

Un éxito así no se consigue por casualidad, de un día para otro. qué te voy a contar que ya no sepas. Se tienen que dar una serie de circunstancias como por ejemplo crear una comunidad que hagan suya la causa, la practique y la divulgue. La constancia y el esfuerzo son dos elementos esenciales para lograrlo y poner el foco ayuda a conseguirlo.Pero para eso previamente has tenido que hacer un producto, un servicio y una causa que solucione los problemas de la gente y además que les guste y les emocione. Podrás aprender más sobre este tema con la “Clave del éxito” y “Fueras de Serie” de Malcom Gladwell.

Otra clave sería dar el salto, ponerte delante de una cámara, de un aforo lleno de personas y exponer tu idea, tu causa. Hay que atreverse, ser valiente, pasar a la acción y no hacer caso a ese 90% de pensamientos que nos hacen especular con el qué pasará y nunca se cumplen.

¿Y cómo podemos cambiar para tener éxito? Vaya por delante que cada persona tiene un concepto del éxito, mi visión del éxito siempre es humanista, enfocado a las personas y no tanto comercial (Y tengo mucha experiencia en el campo comercial ) Siendo consciente de que si no cubres las necesidades básicas (como les ocurre a millones de personas) se hace más difícil un desarrollo personal y profesional y es complicado sentirse feliz. Aunque también cada día esas personas con falta de recursos básicos pero no de ilusión y sonrisas nos demuestran que la vida no se llena con cosas, sino con emociones y que no necesitamos tanto para ser mejores personas, tener valores y ser un poco más felices.

Hay que poner en valor que son las personas y no los números las que hacen que esta vida pueda ser increíble si encontramos y valoramos los motivos para que así sea.

En las “Claves del Cambio”, Kotter y Cohen en un estudio que realizaron sobre por qué las organizaciones cambian, entrevistaron a más de 400 personas de 130 compañías y llegaron a la conclusión de que todos los cambios exitosos se producen porque la secuencia del cambio que utilizan las organizaciones no es ANALIZAR-PENSAR-CAMBIAR, sino VER-SENTIR-CAMBIAR. Podríamos aprender de este concepto.

Si te cuento todo esto es porque creo que las personas podemos cambiar para mejorar nuestra vida si nos lo proponemos. Un cambio necesario si la vida que llevas no te hace palpitar, si quieres cambiar tu rutina, si quieres sentir el viento, apreciar un buen desayuno con tostadas, emocionarte con la gente que quieres y encontrar el sentido a tu vida.

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“Ser protagonista implica asumir riesgos. Son riesgos, cambiar o mejorar queda en manos de otros”. Andy Stalman.

Comentaba antes el concepto del éxito. En mi opinión estamos perdiendo el norte con la consecución del éxito. Tenemos que tener éxito como sea, ser felices constantemente, casi por castigo, ascender en la escala social, nos gusta aparentar, pero no tanto ser, sino parece que no eres nadie en esta sociedad. Lo observo a diario cuando viajo en el metro, veo personas que no ofrecen la mejor versión de sí mismos, que no se quieren y que no se valoran, su comunicación no verbal habla por ell@s. También hay que tener en cuenta las circunstancias de cada persona, una cuestión que no se puede obviar. Quizás estemos atrapados en el tiempo pensando que dentro de cien años seguiremos allí. Quizás debamos de empezar por mirar dentro de nosotr@s y ver por qué pensamos ciertas cosas y nos reflejamos en lo que decimos y opinamos.

Nos falta confianza en nuestras posibilidades. Creo que cada persona tiene unas habilidades que la hacen especial. Esas fortalezas hay que creerselas ¡Pero tenemos que comunicarlas y demostrarlas! Primero a nosotr@s mism@s y después a los demás. Esto se resume de la siguiente manera:

CONFIANZA+SENTIMIENTO+PROYECTO ILUSIONANTE= VIVIR, NO SOBREVIVIR

El éxito lo han emperifollado tanto que se nos olvidan cosas mucho más importantes como puede ser la cultura del esfuerzo, disfrutar el momento, con lo que haces, de las personas de tu entorno y aceptar que si por los motivos que sean no consigues tu objetivo o lo que llamamos éxito, no estamos fracasando, estamos aprendiendo para el siguiente reto.

Define qué es el éxito para ti y si eso es lo que te mueve e ilusiona, lo que te hace feliz, pon todos los medios para alcanzarlo y respira para lograrlo. Disfruta del camino, aprendiendo de todo lo que haces, los errores que cometes, los obstáculos que superas día a día, para cuando llegue tu éxito (porque llegará) poder compartirlo con los tuyos y paladearlo lentamente con la satisfacción de haber logrado tu reto personal. Pero, eso sí, cuando consigas tu éxito, recuerda que estarás otra vez en la casilla de salida. Siempre tenemos que estar dispuestos a aprender y a pasar a la acción.

“Nuestro mayor miedo es arriesgarnos a vivir: correr el riesgo de estar vivos y de expresar lo que realmente somos”. Miguel Ángel Ruiz.

Gracias por leerme.

La vida continúa. Protagonízala.

No dejes de preguntar.

¿Hacia dónde me dirijo?
 No dejes de preguntar para encontrar la verdad.

El otro día acudí a la fiesta del cine con mi hija. Queríamos ver una película pero al final no quedaban plazas y por descarte acabamos viendo “La verdad”. Es curioso las piruetas del destino que nos llevó a ver esta recomendable película. Está basada en una historia real en la que un veterano presentador Dan Rather y su productora Mary Mapes de un programa de televisión de la CBS llamado “60 minutos” descubren una información que podría cambiar el resultado de las elecciones presidenciales de EEUU en 2004. La disputa entre la verdad y las presiones políticas para que no salga a la luz o minar su credibilidad, pone de manifiesto la información que nos llega hoy en día.

¿Qué por qué esta introducción? Por esta frase que le dice Robert Redford a Cate Blanchett:

“No dejes de preguntar para encontrar la verdad”

Y es que preguntarnos qué es lo que queremos ser, es una de las preguntas más importante que debemos hacernos. Si no sabemos contestarla es que estamos perdidos, deambulando sin rumbo, perdiendo el tiempo, sin un objetivo definido y sin una causa por la que luchar. Sobrevivimos pero no vivimos. Es difícil elegir un camino cuando no sabemos lo que queremos. Es imposible vivir si no tienes pasión por lo que haces.

“Hay que vivir, no sobrevivir, hay que continuar y protagonizar nuestra vida.”

Pero preguntar requiere respuestas y algunas veces no preguntamos porque no queremos responder, porque encontraremos una verdad que nos incomoda o que no nos gusta. La verdad duele. No siempre nos gusta. Resulta más cómodo continuar con la vida que llevamos, aunque nos quejemos de ella. Nos rendimos sin luchar, abandonamos a las primeras de cambio, no arriesgamos, no nos lanzamos. Prefiero la otra opción: La actitud de querer hacer, de atreverse a preguntar para encontrar la verdad de lo que queremos ser y hacer.

Por eso hay que hacerse preguntas, para no acomodarse, para aprender, para saber qué queremos ser y hacer. Para encontrar la verdad. Para vivir una vida plena con la edad que tengamos. Para no ser fantasmas sin alma y gozar de ser personas de carne y hueso, con sentimientos, con emociones, con vivencias, con actitud positiva. Habrá gente que no pregunte, que se conforme. Te invito a no dejar de preguntar, a buscar tus respuestas, a experimentarlas y aprender de tu camino.

No dejes de preguntar


No dejes de preguntar, aunque seas la única persona que lo haga de tu entorno, aunque te llamen loc@, aunque las preguntas te parezcan estúpidas. Aquél que pregunta está predispuesto a hacer cosas, a proponer, a lanzarse. Pierde el miedo, la vergüenza y comunica. Haz la prueba a cada evento que vayas y pregunta, da igual si no es la mejor pregunta que pueda hacerse, lo importante es que has dado el paso de preguntar. Has tenido el valor de hacerlo y ese valor te diferencia de los demás que no lo han hecho.

“Si quieres llegar lejos, no escuches al que habla y observa al que hace. Aprende a escuchar con los ojos. Una persona es lo que hace, no lo que dice, piensa o planea hacer”. Francisco Alcaide en el prólogo de “MarcaEresTu” de Eva Collado Durán.

Busca la verdad. Pregúntate si tu vida te gusta, si por momentos eres feliz, si las personas que te acompañan cada día te llenan de alegría, te comprenden y te emocionan. Pregúntate si necesitas cambiar para mejorar tu calidad de vida o si continúas con ella tal como es porque te gusta así. Busca la verdad, no te parapetes detrás de la rutina, no evites la responsabilidad de elegir.

César Piqueras escribe en el prólogo de mi libro “La vida continua. Protagonízala”  que “Hay personas que se dedican a iniciar caminos, a ir sembrando semillas”. Cada un@ de nosotr@s debe iniciar el suyo.

No dejes de preguntar, de cuestionar, de aprender, de buscar respuestas, de encontrar tu verdad.

No dejes de preguntar. ¿Qué estoy haciendo ahora? ¿A dónde quiero ir? ¿Qué me apasiona? ¿Qué voy a aprender hoy? ¿Con quién voy a mantener una conversación de calidad? ¿Qué voy a agradecer? ¿Qué motivos tengo para sonreír? y muchas más…

Sé un buscador/a que hace preguntas, siempre es un buen momento para hacerlas, te encuentres bien o mal, las preguntas provocan inquietud y movimiento para hallar las respuestas. No pares de preguntar, no pares de investigar, de ser curios@, de querer saber y conocer.

No dejes de preguntar para saber la verdad. No te acomodes, no te olvides de que vivir es sentir, es emocionarse, es querer. Sin eso no hacemos más que sobrevivir.

“Preguntar es iniciar el camino hacia la verdad”.

¿Cuál es tu pregunta?

Gracias por leerme.

Mis mejores deseos.

Dar y Recibir de Adam Grant

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“Cuanto más ayudo, más éxito tengo. Aunque yo mido el éxito por lo que hago por la gente que me rodea. Ese es el mejor elogio”. Adam Rifkin

Me gustó el libro de Adam Grant “Dar y Recibir” porque explica de forma eficaz desde otra perspectiva el modo de comportarse de las personas. Según el autor, hay tres estilos de personas: Los donantes, los receptores y los equilibradores.

“Los donantes consideran el éxito como aquellos logros individuales que tienen un impacto positivo en los demás”.

Los receptores tienen un rasgo característico: les gusta obtener más de lo que reciben. Inclinan la reciprocidad a su favor y ponen sus intereses por delante de las necesidades de los demás.

En el entorno laboral, los donantes son una raza relativamente excepcional. Inclinan la reciprocidad hacia el otro lado de la balanza y prefieren dar antes que recibir. Mientras que los receptores tienden a ser personas centradas en sí mismas y que evalúan lo que los demás pueden darles, los donantes están centrados en los demás y prestan atención a lo que los otros necesitan de ellos.

Cabe la posibilidad de que el donante no tenga en absoluto en cuenta sus costes personales y ayude a los demás sin esperar nada a cambio. En el entorno laboral, el donante se esforzará por ser generoso y compartir su tiempo, energía, conocimientos, habilidades, ideas y relacionarse con todo aquel que pueda beneficiarse de ello.

Dar y recibir se vuelve complicado en un entorno de trabajo, donde aparece un tercer estilo: los equilibradores y nos esforzamos por preservar el balance entre dar y recibir. Operan basándose en el principio de la justicia: cuando ayudan a los demás, se protegen a sí mismos porque buscan reciprocidad.

Dar, recibir y equilibrar constituyen los tres estilos fundamentales de la interacción social.

Infravaloramos a los donantes. En ocasiones nos pueden parecer bobos y estúpidos, sin embargo son personas felices porque hacen lo que les gusta: ayudar a los demás.

Tanto los donantes como los receptores y equilibradores pueden alcanzar el éxito. Pero cuando lo hace un donante se produce un fenómeno diferencial: el éxito se extiende y continúa. Normalmente cuando un receptor gana, siempre hay alguien que pierde.

LA ANÉCDOTA DEL CLIENTE QUE ERA OBRERO METALÚRGICO

Peter era un asesor financiero y recibió una llamada de un cliente que quería hacer en un pequeño fondo de jubilación. Un compañero que le asignaron para llevar el caso declinó ocuparse del trabajo porque el fondo era de un importe menor en comparación con los clientes con los que trabajaban. Estaba acostumbrado a tratar con millones de dólares en inversiones, no quería perder el tiempo con alguien que quería invertir setenta mil dolares.

Pero Peter pensó que aunque era un cliente minúsculo y nadie quería visitarlo, no se podía ignorar a nadie por no considerarlo lo bastante importante. Decidió hacer la visita y se encontró con una casa destartalada que hacía presagiar una pérdida de tiempo. El cliente le preguntó si le gustaban los coches y el dijo que sí. Armándose de valor para ver un cobertizo lleno de antiguallas, se encontró con cuatro coches que valían una fortuna: un chevrolet Camaro de 1966, dos Valiant con motores de mil caballos, una pickup trucada y un Ford cupé de la película Mad Max. Resultó que el cliente no era un obrero metalúrgico, sino el propietario de un desguace que había comprado recientemente la casa con un terreno de cuatro hectáreas valorada en un millón y medio de dólares.

Peter acabó desarrollando una relación estrecha con el cliente, cuyos honorarios se multiplicaron por cien al año siguiente.

Ser un donante permite acceder a oportunidades que receptores o equilibradores pasarían rutinariamente por alto.

ALT Dar y Recibir de Adam Grant

Lista de valores de Receptores

  • Riqueza (dinero, posesiones materiales)
  • Poder (dominio, control sobre los demás)
  • Placer (disfrutar de la vida)
  • Ganar (hacerlo mejor que los demás)

Lista de valores de Donantes

  • Utilidad (trabajar para el bienestar de los demás)
  • Responsabilidad (ser responsable)
  • Justicia social (procurar por los desfavorecidos)
  • Compasión (responder a las necesidades de los demás)

“Dar y recibir” te hace comprender qué es lo que convierte el hecho de dar en algo tan potente y peligroso.

Los donantes de éxito tienen una forma única de plantear las interacciones en cuatro claves:

  • El networking
  • La colaboración
  • La evaluación
  • La influencia

Con el networking crean estrategia novedosa para desarrollar relaciones con nuevos contactos y reforzar los vínculos con los contactos antiguos.

La colaboración revela qué se necesita para trabajar productivamente con los colegas y ganarse su respeto.

Explorando cómo evaluamos a la gente, obtendremos técnicas nada intuitivas para juzgar y desarrollar el talento necesario para obtener los mejores resultados posibles de los demás.

El análisis de la influencia generará novedosas sinergias/estrategias para presentar, vender, persuadir y negociar, todo ello con la idea de convencer a los demás de que apoyen nuestras ideas e intereses.

Adam Grant explica muchos ejemplos de donantes y receptores. Como donante, uno de ellos es Adam Rifkin. Se describe como friki de los ordenadores, tímido, amante de Star trek, con dos másteres en computación y que ha desarrollado aplicaciones para la Nasa y Microsoft.

Tenía una red de contactos increíble. En LinkedIn estaba en contacto con los seiscientos cuarenta personajes de las listas de Fortune. Más que cualquier otra persona del mundo.

Como explica el propio Rifkin: “Mi red de contactos se desarrolló poco a poco, de hecho un poquito cada día, a través de pequeños gestos y actos de bondad y a lo largo de muchos años, con el deseo de mejorar la vida de las personas con quien estoy conectado”.

Adam Rifkin

Y en este punto me viene a la memoria el párrafo de la canción de Macaco que menciono en el libro “La vida continúa. Protagonízala” sobre las redes sociales:

Luis, con el mundo, lleva una vida muy social
en la Red un millón de amigos,
dice: No te pueden fallar
pero en su casa hace un mes
que nadie cruza su portal.
La banda sonora: Solitaria comunidad.

La banda sonora de la “Otra realidad” diría yo. Cuántas personas no somos capaces de descubrir que la imagen que das en el 2.0 tiene que ser la misma que en la realidad del 1.0 y que ocurre como en la canción, que en ocasiones no sabemos conectar y trasladarnos al mundo de las personas, de las conversaciones y de las sensaciones.

Para que te hagas una idea de la clase de donante que era Adam Rifkin (recibe unos 800 emails al día) hizo recomendaciones en LinkedIn para doscientas sesenta y cinco personas… ¿No te parece extraordinario invertir esa cantidad de tiempo en ayudar a los demás?

En el caso de un receptor seré más escueto. Todos conocemos personas interesadas que solo buscan su beneficio personal. Adam Grant expone también a uno de los receptores más hábiles: Ken Lay, el presidente de ENRON. Logró engañar a todo el mundo hasta estafar mil millones de dólares cuando los empleados y los accionistas lo perdían todo.

Para que os hagáis una idea del vacío moral de este receptor, aquí tienes un ejemplo:

En 1998 Ken Lay con motivo a la sede de Enron de los analistas de Wall Street, reclutó a setenta empleados para que actuaran como ocupados negociadores. En la farsa incluyó fotografías decoradas de los empleados seleccionados para darle más veracidad…

La pregunta sería la siguiente:

¿Eres un donante ayudando a los demás aunque conforme pasa el tiempo parece que estés haciendo el/la bobo/a porque poca gente lo aprecia o eres un receptor y no das puntada sin hilo para asegurarte el retorno de tus acciones?

¿Cómo lo véis?

La respuesta la tenéis vosotr@s

Gracias por leerme.